No Puedo Pagar el Impuesto de Sucesiones

08.01.2021

El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, tal y como es denominado por la legislación, es el tributo con que se gravan los incrementos de patrimonio obtenidos a título lucrativo. En otras palabras, es el impuesto que abona una persona al recibir por ejemplo una herencia o una donación. Pese a que abarca dos conceptos distintos, herencias y donaciones, ambos se incluyen dentro de la misma figura jurídica. Además y aunque esto se desconozca en la mayoría de las ocasiones, este impuesto también grava la percepción de cantidades por los beneficiarios de contratos de seguros sobre la vida cuando el contratante sea persona distinta del beneficiario, salvo que tribute por IRPF.

En el caso de Sucesiones, el tributo se aplica al valor de una herencia tras el fallecimiento de una persona. Para ello tiene que haber herederos legítimos o bien que la persona fallecida hubiese realizado un testamento. De no ser así, o si se produce una renuncia a la herencia, es el Estado (central o autonómico, según la ley) quien adquiere esos bienes.

Por su parte, en el supuesto de Donaciones se grava el valor de una donación económica u otro bien material que recibe una persona. Un ejemplo de ello puede ser el regalo que haga un familiar a otro de una vivienda, un vehículo o simplemente dinero. Aunque en esta ocasión la donación se realiza en vida y no se produce tras el fallecimiento de la persona que proporciona el bien, hay que tributar por ella igualmente.

Características del Impuesto de Sucesiones

Al definir y categorizar el Impuesto de Sucesiones es importante destacar cuatro de sus principales características:

Es un tributo personal: debe ser asumido y abonado por la persona que recibe la herencia o la donación.

Es un tributo subjetivo, por lo que, de acuerdo a la definición y a su funcionamiento, se tienen en cuenta las circunstancias del sujeto pasivo, esto es, la persona que recibe el bien y será responsable de pagar el impuesto.

Es un tributo directo: se aplica sobre los ingresos o los bienes transmitidos y se paga a la Agencia Tributaria.

Es un tributo progresivo: esto supone que el tipo impositivo será mayor cuanto mayor sea la base imponible. Es decir, a mayor cantidad o valor recibido, mayor cantidad de impuestos.

Marco regulativo

El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones se regula en la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, y en el Real Decreto 1629/1991, de 8 de noviembre por el que se aprueba el Reglamento del citado impuesto. Sin embargo, al tratarse de un tributo cedido a las Comunidades Autónomas, éstas tienen capacidad para regular, entre otros aspectos, las reducciones aplicables a la base imponible, la tarifa del impuesto, y las deducciones y bonificaciones de la cuota.

Debido a esto, el tipo impositivo puede ser diferente en cada una de las regiones de España.

El Impuesto, en caso de Sucesiones debe ingresarse en un plazo de seis meses desde que se produce el fallecimiento de la persona que transmite los bienes y en caso de donaciones, en 30 días hábiles a contar desde el siguiente a aquel en que se produzca la donación, salvo excepciones. Esto se lleva a cabo realizando el pago a la Agencia Tributaria mediante los modelos 650 (adquisiciones mortis causa), el modelo 651 (donaciones) y el 655 (consolidación del dominio por extinción del usufructo).


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Solo en 2018, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 170.000 viviendas fueron transmitidas con motivo de una herencia.

Eso son muchas herencias. No obstante, como en muchas estadísticas, existe una realidad oculta tras los números: en 1 de cada 4 casos, los beneficiarios de dichas herencias renunciaron a ellas.

Es posible que un porcentaje de esas renuncias, se deba a motivos personales; por ejemplo, a conflictos familiares.

Pero en la mayoría de los casos, al menos según nuestra experiencia, los trámites, impuestos y gastos asociados a la herencia de una casa, pueden acabar por desesperar a cualquiera.

Una de las claves para que esto no suceda, o al menos que no suceda con tanta frecuencia, es contar con el asesoramiento de un buen profesional.

Dicho así suena fácil. Pero encontrar a un experto o experto en herencias, sobre todo cuando se trata de heredar un piso, una casa o un terreno, es otro de los obstáculos del camino.


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Ahora que se acerca el sorteo extraordinario de la lotería de Navidad, muchos dan vueltas a la idea de qué hacer con el dinero del premio en caso de resultar agraciados. Comprar una vivienda a tocateja es uno de los sueños más recurrentes entre los poseedores de algún décimo. Es importante no dejarse llevar por el primer impulso, dado que una operación inmobiliaria de estas características requiere cierta planificación. En pisos.com te contamos los pasos que debes dar en caso de querer comprar una casa al contado:

1. Sin cargas. Hay que asegurarse de que el inmueble está libre de cargas registrales, desde hipotecas pendientes hasta anotaciones de embargo, así como limitaciones de precio de venta con las que cuentan las viviendas protegidas. Se debe acudir al Registro de la Propiedad y solicitar una nota simple informativa. También hay solicitar al vendedor el último recibo del Impuesto de Bienes Inmuebles y constatar que este está pagado, así como pedir a la comunidad de propietarios un documento que certifique que la vivienda está al corriente de los pagos.

2. Contrato de arras. Este documento no es obligatorio, pero cumple una función relevante, pues asegura la operación en los términos pactados, como son el precio y el plazo máximo de escrituración. El acuerdo se materializa con la entrega de una cantidad económica en concepto de señal que suele oscilar entre un 5% y un 15% del precio total de la vivienda. Este contrato es muy útil porque sirve para poder exigir la compraventa del inmueble y, en caso de que el vendedor se niegue, obligarle a pagar la correspondiente indemnización por los daños y perjuicios ocasionados.

3. Pago seguro. Cualquier comprador debe valorar las formas de pago con más garantías para ejecutar la compra. En este sentido, los expertos admiten que el cheque bancario nominativo es la forma más segura porque el beneficiario será únicamente la persona cuyo nombre figura en el cheque. Además, deberá estar barrado o cruzado para que solo se pueda cobrar a través de una entidad bancaria determinada, nunca en efectivo. Otra opción es que sea conformado, es decir, que el banco asegura a quien lo va a cobrar que el que expide el cheque tiene fondos.

4. Gastos hipotecarios. La compra de una vivienda al contado conlleva una serie de ahorros. Al no haber préstamo, no hay gastos hipotecarios, si bien con la nueva Ley Hipotecaria, el banco corre con la mayoría de los mismos. El pago al contado elimina otros costes que siguen siendo aplicados al cliente, tales como la tasación, la comisión de apertura, los intereses de la hipoteca y todos los productos vinculados. Sin embargo, este tipo de compra no está exenta de gastos. Los costes de la escritura e inscripción de la hipoteca no aplican, pero sí las de la compraventa.

5. Liquidar impuestos. El comprador debe asumir los impuestos correspondientes. Si la vivienda es de nueva construcción, se deberá pagar el IVA, y si es de segunda mano, el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales. Al tratarse de compra al contado, se está libre del pago de impuestos unidos a las hipotecas, como es el caso del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados. No obstante, este gravamen también es soportado por los bancos cuando se compra a través de una hipoteca desde la aprobación del Real Decreto Ley 17/2018.


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